El templario

En la localidad de Cressac-Saint-Gilles (departamento de Charente, Francia), se alza la capilla templaria de Notre-Dame de Cressac, levantada en el último tercio del siglo XII (hacia 1170-1180). Este templo destaca a nivel mundial por albergar uno de los ciclos pictóricos de temática militar más importantes y mejor conservados de la Edad Media.

El muro norte de la nave exhibe un impresionante fresco que narra los enfrentamientos armados entre las fuerzas cristianas y los ejércitos musulmanes en Tierra Santa, vinculados tradicionalmente a las cruzadas y a las hazañas de los caballeros templarios.

A diferencia de las ilustraciones (iluminaciones) de manuscritos posteriores (siglos XIV y XV), que casi siempre se realizaron tras la disolución de la orden y bajo el sesgo de su trágico final, el fresco de Cressac es una representación contemporánea. Fue encargado y pintado por y para los templarios, lo que lo convierte en el testimonio visual más fidedigno de su ideal caballeresco y de su realidad material.

Ilustración: JM Álvarez / superatio.es
IMAGEN DISPONIBLE EN PLATAFORMAS DE COMPRA. (La Tostadora)

El impacto de este fresco ha sido tan profundo que se ha convertido en el arquetipo estético del monje-guerrero en la cultura popular contemporánea. Su composición me ha servido de inspiración para crear esta ilustración.

La imponente carga de caballería pesada y la tensión simétrica de las lanzas que se muestran en el mural, han sido absorbidos por muchos dibujantes de cómic histórico. También las portadas de novelas y la ilustración fantástica se han inspirado en esa mezcla única de fervor místico y ferocidad militar que define el mito de los Templarios.

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