Sobre la tríada de diosas celtas de la guerra

Acabo de subir a la tienda una serie (corregida y actualizada) de láminas dedicadas a la tríada de diosas celtas: Morrigan, Badb y Macha. Mi interpretación de estas deidades se aleja deliberadamente de la visión más extendida, la imagen romántica y anglosajona, que a menudo tienden a estilizar o suavizar su naturaleza. En este caso, sigo apostando por el blanco y negro como lenguaje principal, buscando una estética más cruda y perturbadora, capaz de transmitir respeto e inquietud. Para ello, me he inspirado en la tradición de ilustradores españoles de los años 70 y 80, especialmente aquellos que publicaban en revistas como Dossier Negro, Zona 84 o Creepy, donde lo oscuro y lo visceral ocupaban un lugar central. El resultado es una reinterpretación que se distancia de lecturas más modernas o edulcoradas, acercándose a una visión más primitiva, incómoda y, quizá, más fiel al carácter implacable de estas figuras.

La mitología celta irlandesa está poblada de figuras complejas y poderosas, pero pocas resultan tan fascinantes como la tríada formada por Morrigan, Badb y Macha. Estas tres deidades, a menudo entendidas como aspectos de una misma entidad divina, encarnan la guerra, el destino y la soberanía, formando un conjunto simbólico profundamente arraigado en la cosmovisión celta.

En los textos medievales irlandeses, especialmente en el Ciclo del Ulster, estas diosas aparecen asociadas a los campos de batalla, donde no solo influyen en el curso de la lucha, sino que también anuncian la muerte y el destino de los guerreros. Lejos de ser simples figuras destructivas, representan fuerzas inevitables que gobiernan la vida, la muerte y la renovación.

Morrigan, cuyo nombre puede traducirse como “Gran Reina” o “Reina Fantasma”, es la figura central de la tríada. Se la asocia con la profecía, la magia y la guerra, y suele aparecer en forma de cuervo sobrevolando los campos de batalla. Más que provocar la muerte, la Morrigan la anuncia y la guía, actuando como un símbolo del destino inevitable. Su carácter ambivalente la convierte en una de las deidades más complejas del panteón celta: protectora de la tierra, pero también presagio de destrucción.

 

Badb (pronunciado “Bav”) está estrechamente ligada al caos del combate. Su nombre puede significar “cuervo” o “furia”, y su presencia se manifiesta en los gritos y el estruendo del campo de batalla. Se dice que podía sembrar confusión entre los enemigos o inspirar valor en los guerreros. Al igual que la Morrigan, adopta forma de ave, reforzando la imagen del cuervo como símbolo de muerte y transformación.

Macha, por su parte, presenta un aspecto diferente dentro de la tríada. Asociada tanto a la guerra como a la fertilidad y la soberanía, su figura conecta el poder físico con la tierra misma. En uno de los mitos más conocidos, Macha es obligada a correr contra los caballos del rey mientras está embarazada, y tras vencerlos, maldice a los hombres del Ulster. Este relato refuerza su papel como defensora de la justicia y encarnación del poder femenino.

La tríada de Morrigan, Badb y Macha no solo refleja la importancia de la guerra en la sociedad celta, sino también una visión más profunda del destino y la naturaleza cíclica de la existencia. Su presencia en la mitología irlandesa ofrece una imagen poderosa de lo femenino como fuerza creadora y destructora a la vez, capaz de regir tanto el devenir de los hombres como el equilibrio del mundo natural.

Podéis ver las ilustraciones en mi tienda de La Tostadora.
Estas ilustraciones forman parte de la serie «Ancestral». Muy pronto las subiré a esta web. Ya iré contando por RRSS y por este blog.