Durante años, mi trayectoria se ha dividido en dos escenarios que, solo en apariencia, pertenecían a mundos distintos. Por un lado, la tranquilidad del estudio, el olor a tinta, la tableta gráfica y el análisis meticuloso de la infografía y la ilustración. Por el otro, el olor de la tierra, el cuidado de un huerto, el alboroto pausado de las gallinas y el ritmo constante de la vida en el pueblo. Dos realidades que respondían a los mismos intereses, pero que el ritmo frenético del trabajo diario se empeñaba en mantener separadas. He decidido borrar esa frontera de forma permanente.
No es ningún secreto que las reglas del juego han cambiado drásticamente. La irrupción de la inteligencia artificial y la nueva deriva del mundo editorial han impuesto una forma de trabajo casi voraz. Vivimos en la era de la ilustración exprés y de las infografías de consumo rápido que, a menudo, sacrifican la profundidad en favor de la inmediatez.
Mi forma de trabajar siempre ha sido distinta: más artesanal, más pausada, diseñada para ser digerida con calma. Ver cómo ese espacio se reducía fue el impuso definitivo. En lugar de adaptarme a una rueda de producción que no comparto, decidí dar un paso atrás. Creo que la solución no era correr más rápido, sino cambiar de dirección.

Raíces paganas y el oficio gráfico
Mi trabajo como ilustrador se mueve en una vertiente artística oscura, profundamente influenciada por la antropología, el folclore y, especialmente, por la forma en que los pueblos ancestrales y paganos —como los celtas y los vikingos— se enfrentaban a la muerte y a los ciclos de la naturaleza.
Esa mirada mística y respetuosa hacia un mundo ancestral ha marcado cada uno de mis dibujos, incluso aquellos que rozan la ciencia ficción o el terror. Al final, tanto el arte como la agricultura comparten la misma esencia: entender que todo tiene su tiempo de siembra, de crecimiento, de muerte y de renacimiento.
De porfolio profesional a trinchera digital
Este cambio vital necesitaba reflejarse en mi espacio en la red. Por eso, mi web profesional deja de ser un escaparate estático para convertirse en una revista digital.
En esta nueva etapa, pasado y presente conviven en un mismo sitio. Podrás encontrar, a modo de porfolio, las infografías que en su día publiqué en medios impresos y digitales, así como los nuevos proyectos gráficos que vayan brotando de mi estudio.
Este espacio nace para promover otra forma de vida. Una mirada cercana al pueblo, alejada del consumo desmedido y de una industria alimentaria cada vez menos sana.
Frente a la inmensa rueda de un neoliberalismo salvaje, mi web será también una plataforma para promocionar y tejer redes con proyectos independientes que considero imprescindibles para el futuro.
Mi día a día no se entiende sin las manos manchadas de tierra y los dedos manchados de tinta.

