Organizando cajas y cajones

Resucitar (lo que sea; un ser vivo, una editorial o un proyecto.) siempre es algo complicado. Aparte de que te tienen que gustar los castillos apartados construidos en un risco donde el viento azota como si no hubiera un mañana y no tener miedo a las tormentas, tienes que tener un montón de libros y papeles (de consulta) para asegurarte que las cosas marchan más o menos mal.

Organizar todos esos papeles es algo complicado y no puedes dejarlo en manos de alguien que no distinguiría un cerebro sano, aunque se lo expliques veinte veces, del cerebro de un genio. (Algún día publicaré una historia sobre esto :))

En fin, que iré mostrando aquí alguno de esos viejos «papeles» que forman parte de la biblioteca básica de todo aquel (o aquella) que quiera crear un monstruo compuesto por trozos de esos otros seres de papel enterrados en lejanos cementerios que sólo visitamos los más intrépidos aventureros.

Aquí comienza la sección:

Libros casi olvidados.

Esto es para los lectores más nostálgicos. Alfred Hisckot y los tres investigadores.