Hay un momento, casi imperceptible, en que una estación deja paso a otra: el ángulo de la luz se inclina de otro modo, el aire trae olores distintos y, muy despacio, el mundo a nuestro alrededor comienza a transformarse.
Durante siglos, los seres humanos hemos vivido atentos a esos umbrales. Los hemos celebrado, temido, honrado. Hemos encendido hogueras en la noche más corta, hemos recogido flores al inicio de la primavera, hemos dado gracias en tiempo de cosecha.

Una guía bellísima para quienes sienten que el calendario natural —solsticios, equinoccios y festivales de siembra, plenitud y cosecha— late con más fuerza que el laboral. | Saber más

