Casi cuatro kilómetros bajo de hielo en la Antártida se encuentra el lago Vostok, uno de los lugares más fascinantes del planeta. Situado cerca de la estación rusa Vostok, este enorme lago de agua dulce permanece completamente cubierto por la capa de hielo antártica, lo que lo ha mantenido separado del exterior durante millones de años.
El lago tiene una superficie de unos 15.000 kilómetros cuadrados y una profundidad cercana a los 670 metros. Sobre él descansa una capa de hielo de unos 3.748 metros de espesor, que se desplaza constantemente debido al denominado flujo de hielo. Este movimiento dificulta enormemente las perforaciones científicas, ya que los agujeros tienden a deformarse con el tiempo.
Las investigaciones comenzaron en 1989 con el objetivo de estudiar el paleoclima de la Tierra a través de los núcleos de hielo extraídos. En una expedición anterior se alcanzaron los 3.623 metros de profundidad, obteniendo valiosas muestras que contenían microorganismos, bacterias, polen, diatomeas marinas y otros restos biológicos.
Los descubrimientos más sorprendentes llegaron tras los análisis de ADN y ARN realizados en muestras del agua del lago. Los científicos identificaron más de 3.500 formas de vida microscópica, lo que demuestra que este ecosistema subglacial alberga una gran diversidad biológica pese a las condiciones extremas.
Debido a su prolongado aislamiento, muchos investigadores consideran al lago Vostok un auténtico “legado” de la Antártida. Sus aguas podrían conservar información sobre un período en el que el continente disfrutaba de un clima mucho más templado, hace unos 35 millones de años. Por ello, el estudio de este lago no solo ayuda a comprender la evolución de la vida en ambientes extremos, sino también la historia climática de nuestro planeta.
La infografía la realicé para una de las ediciones digitales de la Universidad de Valencia.
Por cierto; la fascinante posibilidad de encontrar organismos desconocidos en las regiones polares de nuestro planeta sirve de punto de partida para una la última novela de novela de Javier Pérez Fernández, en la que un equipo de investigadores descubre un organismo enterrado bajo el hielo, en algún remoto lugar del Ártico. Y a partir de ahí, todos son misterios y aventuras trepidantes.
Así que, si te gustan las novelas de suspense y además te interesan los temas científicos, esta puede ser tu novela del verano.


