Vivimos en una época en la que casi todo sucede lejos de la tierra. La velocidad vertiginosa y el ruido constante que se filtra a través de las pantallas nos han separado, de forma casi definitiva, de los ritmos que durante siglos marcaron la vida de nuestros antepasados. En este contexto de desconexión, Ruralismo (errata naturae), el libro de Vanesa Freixa Riba, se presenta como una invitación a detenerse y cuestionar nuestra relación con el territorio y con la propia idea de progreso.
Gran parte de la fuerza del libro nace de la coherencia de su autora. Habitante del Pirineo catalán, la reflexión de Freixa no surge de la comodidad del mundo teórico, sino de una decisión vital: regresar al mundo rural, aprender los oficios ligados a la tierra y recuperar saberes que parecían destinados al olvido.
Lejos de caer en una nostalgia idílica, Ruralismo nos recuerda que el campo no es un escenario romántico ni un vestigio del pasado. Es un espacio donde resisten conocimientos, oficios y formas de entender la comunidad que resultan clave para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo: la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la creciente alienación social.
¿Quieres comprar el libro?

¿Y qué pinta aquí un dios celta?
Durante milenios, el bosque, los ríos, las montañas y los animales no fueron un simple paisaje o un recurso explotable, sino el hogar del que dependía la vida. Nuestros ancestros observaban la naturaleza, la respetaban y la comprendían porque sabían que formaban parte de ella; no pretendían situarse por encima de sus ciclos, sino habitar dentro de ellos.
Esa manera de entender el mundo quedó grabada en mitos y figuras simbólicas como Cernunnos, el antiguo dios celta asociado a los bosques, los animales salvajes, la fertilidad y el eterno ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento. Más que una divinidad lejana a la que temer, Cernunnos representaba el equilibrio dinámico entre la humanidad y lo salvaje, un recordatorio de que la verdadera abundancia nace del respeto mutuo y no de la dominación.

Una mirada recuperada
Volver a la naturaleza no significa renunciar a la modernidad, sino recuperar una mirada que nunca debimos perder. Aprender de quienes todavía viven cerca de la tierra, valorar los saberes heredados y recordar que somos parte de la tierra que pisamos es, al final, la única forma de reconciliarnos con nuestras raíces.
Hace tiempo, mientras ilustraba la primera edición de un calendario pagano, pensaba en esta relación entre el ser humano y el bosque y desarrollé la ilustración de Cernunnos. Al leer ahora a Freixa, me he acordado de nuevo de ese trabajo y recupero esta pieza: una interpretación muy personal de ese antiguo símbolo celta.


