Existe un prejuicio (por suerte cada vez menos extendido) que dice que el rock más duro sólo habla de destrucción, sexo y rebeldía sin causa. Sin embargo, muchas de las bandas más contundentes llevan décadas utilizando su potencia para denunciar injusticias, defender la naturaleza e invitarnos a reflexionar.
Canciones como «Countdown to Extinction» de Megadeth ponen el foco sobre la caza indiscriminada y la arrogancia humana. Del mismo modo, «Greenhouse Effect» de Testament advertía ya a finales de los ochenta sobre el cambio climático, mucho antes de que ocupara el debate público. Es la prueba (sólo dos de los miles de ejemplos) de que el metal también puede ser una llamada a proteger el planeta; una mezcla única de potencia y sensibilidad.
Hace un tiempo terminé una ilustración inspirada en la iconografía del guitarrista de heavy metal (oscuro e infernal, porque la hice un día después de la muerte de Ozzy Osbourne 🤘🎸😉). Aunque me gustó el resultado, el proyecto no cuajó, no hubo acuerdo para venderla y acabó guardada en una carpeta con la idea de dejarla “descansar”.

Hasta que hace unos días asistí a un concierto de StrenoS Rock Band.
Disfruté de principio a fin, pero hubo algo que me hizo clic especialmente: la actitud sobre el escenario y la manera de tocar de Raul Zeta. Su forma de transmitir energía y emoción me recordó exactamente lo que había querido reflejar en mi dibujo. Al día siguiente, abrí la «carpeta de los proyectos olvidados» y allí seguía el guitarrista. Esperando.
Ahora, esta ilustración se convierte en una colección de láminas y camisetas. Una forma de llevar la estética roquera y ese espíritu reivindicativo que tantas bandas mantienen vivo todavía.

