Hay lugares donde la frontera entre la realidad y la leyenda Puede ser muy fina. Galicia tiene multitud de esos lugares y Manel Loureiro lo aprovecha a la perfección en la novela: La puerta, un thriller que sobresale por tener atmósfera magnética y, a veces, casi asfixiante.
La historia va tras los pasos Raquel Colina, una agente de la Guardia Civil que pide el traslado a un puesto remoto en el monte Seixo. No busca un cambio de aires profesional. Todo es más trágico. Raquel busca encontrar una última esperanza para su hijo, que padece una enfermedad terminal. En la zona del monte Seixo habita una menciñeira (una curandera tradicional) que podría ser la salvación del niño.
Sin embargo, nada más llegar, un giro trágico desbarata sus planes: a los pies de la Puerta de Alén (un monumento megalítico real que, según el folclore local, conecta el mundo de los vivos con el de los muertos) aparece el cadáver de una joven asesinada mediante lo que parece un antiguo ritual.

Una de las cosas que destacan en la novela es como Loureiro muestra el contraste cultural. Raquel es la mente analítica, científica y la representante de ley; pero le toca investigar en un entorno rural donde imperan los secretos y un respeto absoluto por lo ancestral. La investigación policial se convierte en una doble cuenta atrás; por un lado debe resolver el crimen mientras que, por otro lado, el tiempo de su hijo se agota.
La puerta no se limita a ser una novela de policías persiguiendo pistas. Es una inmersión en la Galicia más profunda y mágica, donde conviven las leyendas ancestrales, el curanderismo y el peso de una comunidad hermética. Un libro ideal para los amantes del misterio y el folclore con gran arraigo ancestral.


